jueves 26 de enero de 2012

¿JUGANDO AL MARCO POLO?


Sesenta y seis partidos en poco más de ciento veinte días… inasequible.
Estamos consumiendo el primer mes de competición y casi todas las plantillas ya han sufrido bajas significativas, causadas la mayoría, por el ritmo infernal y colérico que la liga ha impuesto a su calendario. Tarde o temprano, recaerá sobre las piernas de todos los jugadores, el peso de esta infame pretemporada que han “gozado”.
Tal vorágine de encuentros, en este lacónico periodo de tiempo que durará la regular, no ha hecho más que desencadenar un sinfín de lesiones musculares (algunas anómalas en el mundo del baloncesto) y un cambio de mentalidad en varias franquicias aspirantes a cotas enjundiosas esta temporada.
El cometido a cumplir es bien sencillo: colarse en los Play-offs sin darle un valor eminente al puesto, de la clasificación, en el cual se granjee. Parece como si aguardaran, mentalizados para pasar a la acción, en una sala de espera (de ahí, las grandes palizas y/o parciales que se están produciendo). Vamos, una especie de plebiscito consensuado por varios entrenadores.
Lo que pase posteriormente en los cruces, es harina de otro costal.
Echando una ojeada a la tabla de resultados, noche tras noche, se palpa que los equipos afrontan según que encuentros con las baterías baldadas. Y es que pocos conjuntos de la liga son capaces de mantener un balance positivo en su récord de partidos jugados lejos de su pabellón.
Todas las plantillas pasarán, o ya han pasado, por alguna emponzoñada gira plagada de turbulencias, de la cual tendrán reminiscencia alguna pero que les dispensará un saldo negativo, en el cómputo total de partidos jugados en dicha gira, cuando pongan los pies en polvorosa.
¿condonarán todas las aficiones por igual tales azarosas –y me atrevería a decir medrosas- travesías?
Por no hablar de la bajada sustancial de la anotación en los choques.
Con tanta vida en un avión, los cuerpos técnicos se ven incapaces de preparar los partidos venideros ante la imposibilidad de encontrar tiempo para realizar entrenamientos. Esta combinación de sensaciones y de viajes que están sufriendo estos profesionales, es atroz.
Hombres conformados de una combinación anatómica y molecular superior al resto de la humanidad y que están sumergidos en un ciclo espartano, el cual, les está exponiendo a la máxima expresión del esfuerzo psíquico y físico que un deportista pueda soportar.
Menudo invento el Back to back to back, señor Stern.