
Tras el fiasco de la temporada pasada, el equipo de Florida no quiere sufrir otro traspié en el año II después de la creación del Big Three más odiado y querido, por partes iguales, en la historia de la NBA.
En estas semanas de competición, Miami esta dando la sensación de haber empezado su preparación un par de meses antes que el resto de la liga. Son físicamente privilegiados y ellos lo saben.
Es una plantilla cavilada que, acertadamente, ha optado por la continuidad.
Este año las cosas están más tersas en el equipo. Tienen mejor distribución en ataque, ya que hay menos problemas de entendimiento entre los jugadores y siguen estrechando lazos en cancha.
Además han ganado ya, algunos partidos pasando literalmente por encima de los adversarios siendo auténticos rodillos y canalizando tal superioridad en el aspecto defensivo. Realizan una defensa muy agresiva, a la vez que adelantada, y por lo tanto originan muchas pérdidas y errores en todos los contrarios. Se muestran muy atentos en las líneas de pase.
Pero donde realmente despuntan es en el contraataque. Es el mejor equipo del mundo en este apartado. Ellos, en el día a día, son superiores corporalmente y ahí marcan muchas diferencias. Pocos equipos les igualan en velocidad, explosividad y salto, y son tan buenos al contragolpe y los finalizan de manera tan iracunda, que apenas están probando a tirar de tres.
Con estos dos aspectos comentados, forman una propicia amalgama para el espectáculo, que a la vez es muy recelosa por los contrarios.
Tan sólo alguna remilga e innovadora estratagema táctica, como pasó en las finales pasadas, valdrá para abatirles en Play-Offs.
Sus dos estrellas están a un nivel bárbaro, LeBron James ha estado entrenando su tiro de 5-6 metros y dice sentirse mejor que nunca. En carrera es un obús imposible de parar incluso con faltas flagrantes.
Dwyane Wade, uno de los escoltas más talentosos de la liga, está siendo tan espectacular en ataque como en defensa. Junto a LB, son la efigie de los altos vuelos por los pabellones.
A la sombra de ellos dos, y algo receloso por esta situación, encontramos a Chris Bosh, quien supuestamente ha provocado mal rollo en el seno de la franquicia, justamente por este somero motivo. Sigue cumpliendo con buenos números y finalizando jugadas al estilo de James y Wade.
Esperando la pronta recuperación de Mike Miller, Udonis Haslem vuelve a estar físicamente magnífico.
Como tercer escudero del B3 encontramos a Joel Anthony, un jugador agresivo, trabajador, taponador, que lo da todo en pista pero que quizás sea un poco pequeño para encarar a otros centers de la liga.
También han realizado fichajes muy útiles.
Norris Cole es un jugador eléctrico pero inteligente y pausado mentalmente, está ayudando a que el equipo se ordene (aunque los Heat no exijan mucho tácticamente para ejercer de base). Parece preparado para plantar cara a los bases rivales defensivamente y por el momento ha limitado mucho sus equívocos. Mezcla bien con Mario Chalmers y cada uno puede ir perfecto para determinados momentos de los partidos.
Shane Battier, como no, irá cogiendo más protagonismo en el perímetro.
De momento, es el único equipo que no ha titubeado más de un día de competición, veremos si Spoelstra no permite, realmente, divismos en el vestuario y consigue gobernar esta robusta nave para llevarla al olimpo del anillo.