
Aunque lo parezca, esto no es un homenaje póstumo a un grupo de jugadores que volvieron a enclavar a la franquicia de Massachusetts en la cima del mundo de la canasta.
Boston es un equipo al que hay que respetar, a pesar de que no todas sus estrellas están al 100%, nunca hay que subestimar el corazón y la liturgia de un campeón y más éste porque es un equipo que sabe ganar. Pese a la veteranía de sus piezas esenciales, siguen demostrando un amor tangible por su profesión y por eso siempre hay que temerles y jugar sin alzar el pie del acelerador, y menos en partidos igualados en los cuales suelen salir victoriosos.
Y pese a que siguen teniendo un orgullo difícil de resquebrajar, en este baloncesto actual el físico es una pieza clave para triunfar, sobretodo en defensa. Esta liga idolatra a los mejores y ningunea al resto y por desgracia, hoy por hoy, el talento no alcanza para ganar.
Por eso, se hace inevitable recurrir al término reconstrucción cuando se habla de esta plantilla, otrora preciosista. Flaco favor ha sido el haber estado casi seis meses sin ritmo de competición y por eso se antoja como prioritario el saber administrar sus fuerzas en esta corta, pero más intensa de lo habitual, temporada.
Ellos son conocedores de que si llevan sus partidos a un compás de baloncesto estático, y juegan al estilo de 5 contra 5, suben muchos enteros para conseguir la victoria. Por eso han virado un poco el rumbo esta temporada.
Exceptuando el Big Three, la clave para vigorizar a los Celtics residía -en un principio- en otros tres vicarios que debían armarse de galones (desgraciadamente uno no está incólume y morará fuera de las pistas todo el año): Rajon Rondo, Brandon Bass y Jeff Green.
El primero es un base que no se prodiga en el tiro de tres, sino sería el mejor de la liga. Este grácil jugador es completísimo pero le hace falta ser más anotador ante la situación que afrontan actualmente; este verano le han querido traspasar, justamente buscando un recambio en su puesto que aportara más anotación. Es el único al que realmente se le ha visto bien en este inicio de campaña.
El segundo es un cuatro agresivo y embravecido en ambas zonas, el cual gozará de una media hora por partido ya que Jermaine O’Neal lo más probable es que no apenque con el ritmo de competición y KG ya no afronte tantos 1c1 y en general porque les falta reciedumbre interior. Es un microondas al que no le costará nada sumar puntos y rebotes.
Y el tercero en discordia iba a ser Jeff Green, pero sus problemas cardiacos se lo van a impedir. Pese a no aportar demasiado en la 10-11, la baja de Green es muy sensible porque desde los despachos se confía mucho en la irrupción de este 3 y medio. Para suplir esta baja se han hecho con los servicios de Mickael Pietrus, del cual se ciernen algunas dudas sobre el estado de su rodilla. Si está sano, es una gran incorporación.
El banquillo no es muy competitivo, han buscado para este año, jugadores medianamente anotadores pero en general es un banquillo sin mucho físico, ni talento.
Temporada 2011-2012, otro ejercicio de suficiencia para estos All-Star que no suelen dar puntadas sin hilo.
También sabrán discernir el estado de ánimo de varios equipos de la zona media de la tabla, quienes tendrán muchas ganas de hacer sangre con delectación y a base de vilezas en el momento que se enfrenten a estos campeones venidos a menos irremediablemente.

