jueves, 3 de noviembre de 2011

¿QUÉ ES EL LOCKOUT? II


Partiendo del axioma de que todas estas reuniones maratonianas tienen –o tenían- como finalidad un bien común y satisfactorio para las partes implicadas en ellas, hemos llegado a tal grado de tedio y bravuconismo, que hacen sospechar realmente la veracidad de dicho cometido inicial. Y como no, el espectador de esta liga será la parte más damnificada nuevamente, y encima sin la posibilidad de poder injerir panacea u opinión alguna.
Llegados a este punto, parece que dichas reuniones ya no se basen sólo en acuerdos puramente numéricos y en un reparto equitativo de bienes y ganancias, sino que parece una batalla en la cual ambas partes (propietarios vs jugadores) quieren llevarse el gato al agua como sea, sabedoras del poder y dominio que podrán ejercer sobre la parte malograda durante una década; se ha convertido en una cuestión de sentir el control, en una fijación por demostrar un afianzamiento de quien tendrá la sartén por el mango en la NBA.
Esto se ha metamorfoseado en una lucha dialéctica basada en zafias herejías de dos sindicatos cuyo único fin es llegar a un acuerdo ponderando un interés victorioso y laureado muy particular, que no el interés general del seguidor ecuménico.
¿recordáis la rivalidad entre los Montesco y los Capuleto en Romeo y Julieta?
La carta de Billy Hunter en referencia al antípoda tema del BRI (derechos varios a ingresar) con su acuerdo del 49-51%, deja conjeturar entrelíneas este interminable tira y afloja que provocan dichos colectivos. Eso sí, ya son varias, las voces de distintos jugadores que a raíz de Twitter o diferentes redes sociales, expresan la intención de aceptar el 50-50 del porcentaje del BRI impuesto, como condición sine qua non, por los mandamases de las franquicias para llegar a un acuerdo. Pese a la rotunda negativa de Fisher y el mismo Hunter de transigir dicha ávida propuesta.
En fin, que ante tal dantesco panorama burocrático, el cual está languideciendo a su vez, al puramente baloncestístico y de competición. Sólo puedo acabar con unos versos, extraídos del monologo de Segismundo obrados por Calderón de la Barca, para resumir esta montaña rusa de evocaciones que está viviendo mi esperanza de ver NBA durante las postrimerías del 2011 e inicios del 2012, la cual me está avisando que, de momento, no se vislumbra luz alguna al final del túnel y me apercibe de la dificultad para resolver todo este ominoso glosario:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.