Con el miedo en el cuerpo ya calando en nuestros huesos ante una posible no solución sobre el lockout, hablaremos de un jugador de la NBA que se encuentra a menos de 48 horas de realizar su debut con la selección nacional en una competición oficial FIBA.
Una selección, la cual ha demostrado en la preparación del EuroBasket 2011, que si pone su velocidad de crucero en cancha, se volverá a convertir en ese rodillo imparable; condición sine qua non para catapultar a los nuestros al olimpo de la presea áurica. Entonces al resto de Europa sólo le quedará loar su supremacía.
Serge Ibaka nació en Brazzaville (Rep. Del Congo) hace 21 años. Ha sido sin duda una de las sensaciones de la temporada en la mejor liga del mundo y se ha convertido en un jugador básico para los Oklahoma City Thunder, finalistas de conferencia este año. Empezó su aventura baloncestística en el Avenir du Rail impresionando por su portentoso físico y su capacidad reboteadora, en edad júnior fichó por C. B. L’Hospitalet (allí tuve el placer de coincidir con él en varios entrenamientos) y ganó el Campeonato de Catalunya de la categoría. Pasando por la LEB Oro y ACB, Ibaka debutó en la NBA en el 2009, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los jugadores más queridos de la franquicia pese a compartir vestuario con estrellas del calibre de Kevin Durant o Rusell Westbook, y esto gracias a una capacidad de salto bárbara, tanto para machacar el aro rival como para taponar lanzamientos.
Ibaka es la efigie de la garra, y por el mismo motivo no sólo aportará un toque exótico a la selección, sino que sufragará a los nuestros a volver a nutrirse de ese denuedo y esa enjundia, perdidos en el último mundial disputado, y así recuperar esa pomposidad en el juego la cual guió por la senda de los éxitos a esta generación.
Y desear que así sea porque este europeo se ha tornado muy duro con la presencia de 6-7 equipos erigidos para ser aspirantes al título debido al fastuoso premio que recibirán los dos finalistas, ir a los JJOO de Londres.
Desde Canarias hasta Catalunya, cualquier aficionado a este deporte que se precie, habrá calibrado en un santiamén el aumento de potencia y agresividad que ha experimentado esta selección en ambas botellas con la presencia de Ibaka durante los encuentros de preparación, completando así, el supuestamente mejor juego interior del torneo. Y es que a buen seguro que Serge pondrá en un brete al seleccionador ante la pléyade de cuatros-cincos de altísimo nivel que posee y que son capaces de decantar un choque. Un acicate moral para pelear aún más en cada entreno, debido a que es una selección basada en la implicación y no en el ego personal de cada uno.
Por el momento, ya ha demostrado una gran humildad sólo llegar al grupo reconociendo que los que tiene delante, son estrellas mundiales del deporte de la canasta y de los cuales, puede aprender mucho de ellos.
Para concluir, esperar también que Scariolo no se convierta en un sátrapa dentro del vestuario, se deje de tácticas y decisiones precarias y deje fluir libremente el talento de los jugadores, tanto emocional como racionalmente, sobre el parquet.