lunes, 11 de abril de 2011

¿HAN DE TEMER A LOS KNICKS Y A LOS NUGGETS EN PRIMERA RONDA DE PLAY-OFFS?


Desconocemos quienes serán sus rivales, pero estas dos franquicias, protagonistas del mayor traspaso del año, también les une que están acabando la regular a un nivel notabilísimo.
Si tuviéramos que pormenorizar la temporada del equipo de Nueva York en una palabra, podríamos utilizar sin ningún tipo de dudas: turbulenta.
Los Knicks perdieron, en el que presuntamente iba ser su verano, a gente como David Lee, Al Harrington o Chris Duhon. Mike D’Antoni, quien siempre ha sido un poco vende motos, se las prometía muy felices allá por el mes Julio y se tuvo que conformar con la llegada de Amar’e Stoudemire, insuficiente para crear una dinastía.
Los neoyorquinos han sido capaces de entrar en dinámicas ganadoras o perdedoras con una facilidad pasmosa. Durante varias fases de la temporada, la evolución de su juego parecía anquilosada, les costaba hilar jugadas de ataque coherentes y en cambio sus rivales conseguían canastas ridículamente fáciles jugando sin ningún énfasis defensivo. Una apatía y falta de ambición muy preocupantes.
Además gente como Bill Walker, Shawne Wlliams o Ronny Turiaf no sabían cual era realmente su papel dentro de la plantilla. La gran noticia de la temporada era el espléndido rendimiento del rookie Landry Fields (es el banquillo más flojo de los dieciséis equipos supervivientes).
Con la llegada de Carmelo Anthony y Chauncey Billups, y tras un mes de competición desde el parón del All-Star, parecía que poco había mejorado la situación en el equipo de la gran manzana; pero una metamorfosis de Melo, el cual se encuentra en estado de gracia y ha rescatado su talante más depredador, ha transformado a este manido equipo por completo. No acaban de mostrar un proyecto concreto de juego pero al menos los jugadores salen a la cancha con mentalidad ganadora espoleados por el empuje de Anthony.
Siguen despertando tantas dudas en pista como pasión por todo el mundo pero una cosa si que está bien clara; sea quien sea su rival en Play-offs, notará de inmediato que está inmerso en la eliminatoria de mayor expectación de todas las que se disputarán en primera ronda.
Los Nuggets son un equipo que sin tener ninguna superestrella, se han mostrado como muy peligrosos, es una de las plantillas más extensas y más en forma a día de hoy. Son el mejor ataque de la liga (7 jugadores promedian más de 10 puntos por partido) y con una libertad en el plano ofensivo por parte de George Karl, juegan un baloncesto muy abierto y divertido.
Cuando coinciden en cancha las dos balas Ty Lawson y Raymond Felton, sabes que el partido se va a transformar en una locura y un vendaval anotador lacerante, difíciles de controlar por los rivales.
Nene Hilario es otra de las claves del éxito del equipo de Colorado, fuerte en las botellas es uno de los jugadores más enrrachados de la liga.
Le acompaña en el frontcourt Kenyon Martin, quien al fin está disfrutando de una temporada libre de contratiempos, vuelve a correr la pista como una auténtica centella y nos recuerda a aquel Bruto Martin que brilló en New Jersey cuando disfrutó de salud.
La incorporación de Wilson Chandler ha sido la mejor noticia que recibieron los Nuggets, un anotador de los pies a la cabeza quien no necesita hacer mucho ruido para conseguir números importantes y martillar a quien tenga en frente.
Varios jugadores que ya pertenecían a Denver al comenzar la temporada han sabido paliar la marcha de Anthony.
J.R. Smith parece haber encontrado su rol de juego en la plantilla, este grandilocuente jugador de increíbles movimientos, da la sensación de haber “madurado” en pista.
Hasta Al Harrington ha aumentado sus prestaciones desde el famoso traspaso.
Quizás Gallinari sea el único jugador que no está la altura de este gran final de regular que están realizando los Nuggets.
Un verdadero coco que disputará los cruces con el factor cancha en contra.