
Desde mediados de temporada ya era vox populi que el ala-pívot de los Clippers iba a ser nombrado como mejor novato 2010-2011 si las lesiones le respetaban hasta Abril.
Jugadores como Derrick Rose (08-09), LeBron James (03-04), Kevin Durant (07-08), Amar’e Stoudemire (02-03) o Chris Paul (05-06) son estrellas consagradas, empezando sus elitistas carreras adjudicándose el “Rookie Of The Year” en su año de debut.
Quizás Griffin juegue con un poco de ventaja ya que este es su segundo año en la NBA (aunque el año pasado no pudiera debutar, al menos ya pudo apreciar la idiosincrasia de la liga) pero es que la diferencia entre Blake y el resto de rookies es sideral.
Desde que se inició la temporada, este jugador ha demostrado ser una bestia parda y no ha dejado de asombrar noche tras noche ganándose el respeto entre los aficionados.
Es el último fenómeno surgido de la liga, y con una bonhomía exquisita en pista, sus números hablan por sí solos: más de 22 puntos y 12 rebotes de media por partido. Unas cifras que son toda una bendición para arengar a la franquicia las cuales, pese a que no han ayudado para aupar a su equipo a los Play-Offs, han conseguido convertir a los Clippers en uno de los equipos más demandados en televisión.
Mr. Ziborg (su enésimo mote) se ha mostrado como un animal dentro de la pista, un jugador al que no le cuesta conseguir mates metiendo el brazo dentro del aro, combina una capacidad de salto, una fuerza y una explosividad sobrehumana. Si a todo esto le sumamos una capacidad de trabajo admirable, se entiende tal expectación que ha levantado este mulato pelirrojo en su año de estreno.
De momento es un clarividente obrero entre aristócratas que no da ninguna puntada sin hilo y que además es capaz de dar buena cuenta a cualquier rival.
Ha de mejorar en su porcentaje de tiros libres y refrendar, el año que viene, todo lo mostrado a día de hoy.