
Bulls, Celtics y Heat están metidos en la lucha por finalizar primeros en la conferencia Este. Dicho objetivo conllevaría tener, a priori, la suerte de poder disputar la única eliminatoria verdaderamente fácil en la East porque quedar segundos o terceros implicaría jugar contra Knicks o Sixers, dos equipos impredecibles, de juego alegre, con individualidades peligrosas y que no tienen nada que perder.
En esta carrera nos encontramos tres estilos de juego y de estado de ánimos bien diferentes.
Chicago: ya los analizamos en nuestro blog al inicio de temporada porque realmente nos parecía una plantilla muy interesante. Y efectivamente, ya se han convertido en la verdadera sensación de la regular. Llevan todo el 2011 con una tendencia alcista y Derrick Rose ya es una estrella forjada y uno de los candidatos al M.V.P. al igual que Tom Thibodeau es candidato a entrenador del año. Son los flamantes líderes de conferencia y les espera un calendario final bastante plácido. Llegarán a los cruces con la confianza por las nubes porque está siendo una temporada más que exitosa pese haber sufrido las continúas lesiones de Carlos Boozer y Joakim Noah, dos piezas clave en el engranaje de esta poderosa maquinaria. Vienen de un pasado reciente con grandes actuaciones y atenazando a los grandes, por momentos, en los Play-offs pero también sufriendo dolorosas eliminaciones finalmente.
Boston: líderes hasta hace pocas semanas. El equipo del trébol viajaba tranquilamente por la NBA hasta que las operaciones realizadas por Danny Ainge han perturbado la victoriosa trayectoria del 2011. El vestuario no ha conseguido asimilar la pérdida de Kendrick Perkins y aunque suene extraño, ahora mismo es un equipo en reconstrucción.
Eso sí, son los mismos viejos gatos de siempre y nadie se fía del bajón que están sufriendo al mismo tiempo Rondo, Allen o Garnett, ¿estarán economizando esfuerzos? El regreso de los O’Neal es básico para aderezar este anómalo final de regular.
Miami: cuanto daño han hecho las “predicciones” de 82-0 que vaticinó el entorno del equipo allá por Octubre.
A estas alturas siguen dando una sensación de inseguridad enorme debido a su inconsistencia. No acaban de solventar el grave problema de compartir dos gallos (Dwyane Wade-LeBron James) en un gallinero muy turbado y resulta curioso contemplar como la presión mediática sobre el Big-Three se ha convertido en un problema endémico. Les falta un Doc Rivers en el banquillo, un base puro en pista y dos interiores contundentes y de cierta calidad en la pintura.
¿cómo responderán los Heat en los Play-offs sabiendo que en el Este sólo se triunfa a base de una intensa defensa los 48 minutos y laboriosos ataques estáticos?
Futuro poco diáfano para estos chicos ya que el talento, hoy por hoy, no alcanza para ganar.