
Ya está, el bueno de Ray Allen ya es el máximo triplista en la historia de la NBA. Un jugador de una clase interminable y una elegancia y estilismo inigualables. Con una técnica de tiro sublime, bien acompañada de un manejo increíble del tempo de salto, Allen ha destronado a otro ilustre “killer” como es Reggie Miller.
Para él, el meter triples le es tan natural como el respirar, y con éste último reconocimiento pone broche (sin quererlo jubilar porque este mismo año aspira a ganar su segundo anillo) a una excelsa carrera.
Un profesional como la copa de un pino, el cual ha ido hilvanando actuaciones de estrella casi todas las noches. Ha conseguido una presea –por interpretarlo de alguna manera- que a día de hoy parece una quimera poder superarla, no es ninguna tontería elucubrar que este record pueda ser casi secular.