martes, 9 de noviembre de 2010

¿POR QUÉ CORREN LOS SUNS COMO POLLOS SIN CABEZA?


Siempre es de agradecer que un equipo como Phoenix no pierda su filosofía del run & gun con el paso de las temporadas. Y más concretamente, después de este verano, en el cual han sufrido las importantes pérdidas de dos baluartes de este estilo como son Stoudemire y Barbosa, quienes han emigrado de Arizona rumbo a Nueva York y Toronto, respectivamente.
A primera vista, se puede apreciar que la confección de la plantilla 2010-2011, es un tanto extraña, destacando notoriamente una falta importante de kilos en la pintura.
Tras los primeros partidos disputados, lo que no podemos negar es que los Suns siguen moviendo muy bien el balón, incluso en estático. Aspecto, hasta ahora, insuficiente para conseguir sobreponerse a los distintos problemas que están sufriendo.
Uno de ellos es que se han quedado sin ninguna referencia interna de garantías. Robin Lopez no ha dado el paso al frente que se esperaba de él, le cuesta horrores atacar el aro y por lo tanto, aún no sabe ejecutar el pick & roll que tanto le gusta a Nash. Channing Frye sigue nulo en defensa pero sin cortarse un pelo en el tiro de 3 puntos y Warrick, que quizás sea el único interior con facilidad para definir, aún sale desde el banquillo. Si hasta tiene minutos de juego Garret Siler… mala señal.
Los dos principales fichajes tampoco han respondido a sus expectativas, Turkoglu no se acaba de adaptar al puesto de alero fuerte, eso sí, en su defensa cabe decir que ya son varias las voces que claman que esa es una posición antinatural para el “bueno” de Hedo, excusa más que suficiente para seguir en su línea del año pasado y colaborar muy poco en pista, y es que ya son varios los partidos en los cuales ha destacado negativamente hasta por su ausencia de tiro; y además, no acaba de convertirse en una co-estrella de ningún equipo en los que ha estado. Y Childress, pues sigue sin recuperarse al 100% de su lesión sufrida en el dedo y aún no ha demostrado nada de nada. Bueno sí, que es un recambio bastante flojo de Grant Hill o Jason Richardson (líder del equipo en anotación, pero que sufre importantes bajones durante la temporada).
El gran damnificado de todo este embrollo es Steve Nash, al veterano All-Star le está costando, este año, llegar a los dobles dígitos en el apartado de asistencias, se está viendo obligado a asumir más poderío anotador y como consecuencia está recibiendo defensas más duras. Se nota que el canadiense añora aquel juego de -dos por dos- que tanto le gustaba y que no puede ejecutar por falta de un compañero interior de garantías.
Observando este desangelado paisaje, reconocer que es una lástima saber, ya a estas alturas de campaña, que otro equipo que practica la fórmula de juego del run & gun no va a saborear un anillo.