
¡Clásico a la vista, clásico a la vista! Tampoco nos queremos tirar, de buenas a primeras, a la piscina... pero es que el morbo de ver otra final Lakers-Celtics se hace cada vez más latente. En pocas casas de apuestas se vaticinó, allá por el mes de Octubre y/o Abril, esta final de la NBA, y ahora mismo hay un porcentaje muy alto de que estos dos equipos se vean las caras en la disputa por el anillo.
- WEST: de partida, los angelinos eran los máximos aspirantes a llegar vivos en Junio. La cosa no iba del todo mal, se auparon a la primera plaza de la conferencia y a partir de ese momento, y semana tras semana, aumentaban la distancia respecto a sus perseguidores. Pero con el primer puesto casi asegurado, tuvieron un último mes y medio de “regular” para olvidar, además jugadores como Odom y Artest tenían un pobre papel y se veían como ausentes en cancha. Todo esto, sumado al fenomenal sprint final de Dallas y Utah, y más la recuperación de Kenyon Martin para Denver, ampliaban el abanico de franquicias con opciones serias a ganar el título del Oeste.
No ayudó mucho a levantar el ánimo a los seguidores de los Lakers las dos derrotas frente a los inexpertos Thunder (pese a avanzar a semis). Más dudas y más juego irregular hacían temer el duelo frente a los Jazz; ¡he aquí la metamorfosis! Con un Gasol y un Bryant magistrales, el equipo entero se mostró como lo que son, los defensores del título. Un lavado de imagen que, salvo sorpresa mayúscula, sufrirán también en sus carnes los Suns.
- EAST: Lo de los Celtics es mucho más llamativo. Ahora recuerdo, a modo de anécdota, que un buen amigo y yo, cuando hicimos nuestras humildes apuestas sobre estos Play-Offs, pusimos que Miami se cargaba a Boston en primera ronda.
Tras casi humillar a los Heat, King James les esperaba. La superestrella y su elenco de magníficos compañeros se sabían superiores, y con el factor cancha a favor, eran los favoritos para clasificarse a la siguiente ronda y jugar la final de conferencia. Nada de eso, a través de un juego superserio, una defensa asfixiante (con constantes ayudas y 2c1) y una implicación al 100% del equipo entero, los chicos de Doc Rivers borraron del mapa a los de Ohio poniéndolos de patitas en la calle.
Orlando ya conocía como venían de fuerte los del trébol, pero ni Howard, ni Lewis, ni Carter, ni nadie, han sabido de momento, estar a la altura de este veterano equipo.
Resumiendo, que parece que estas dos plantillas han ido a medio gas durante algunas fases del año levantando un poco el pie del acelerador y consiguiendo, de esta manera, llegar en plenitud de condiciones a la hora de la verdad.