
Pues de momento sí. En su camino para convertirse en una super estrella, K. D. ha mostrado, este principio de liga, una gran mejoría en su tiro en suspensión de media y larga distancia, el cual combina con una facilidad innata (que ya poseía) para penetrar y encontrar huecos en la pista. Además no está siendo un jugador -pese a los números estratosféricos que está consiguiendo- egoísta en los ataques de su equipo. De ahí, los grandes resultados que están consiguiendo los Thunder, este crack está liderando, y con éxito, a un grupo de jóvenes quienes pese a la dura competencia en el Oeste, están rozando los puestos que dan derecho a jugar los cruces.
Que más se puede decir… pues poco más, que es el típico chico americano con un talento envidiable para el baloncesto, con un físico prodigioso -le apodan Duranthula (en referencia a una tarántula) por sus brazos y piernas largas- y que tiene todos estos rasgos asentados en una cabeza que, a día de hoy, parece estar muy bien amueblada.
Así que Kevin, sólo nos queda decirte que cuando estés arriba del todo y recibas tu primer anillo… que recuerdes que empezaste en la NBA vestido de verde y oro.



